Ese Querido Olivo

¡Buenas tardes apureros!

Aprovechando que la semana pasada fue la fiesta del cine, y a mí salir a ver una película es algo que cada vez me gusta más, no tenía excusa alguna para quedarme en casa por la tarde.

He de decir que me gustan muchos tipos de películas, pero es cierto que, ya sea poco o mucho, cuando se trata de pagar por ver una película soy un poco exquisita.

Por ello me decidí por ver “El Olivo”, film de la directora Icíar Bollaín, y con un gran reparto, siendo los actores protagonistas Anna Castillo, Javier Gutiérrez y Pep Ambròs.

Del reparto he de decir, que desde que comencé a ver a Anna Castillo en la serie de sobremesa en la que participaba quedé enamorada de ella, y en la película ha conseguido emocionarme y gustarme aún más, en un registro totalmente diferente al que le había visto antes. Javier Gutiérrez ya lo había visto en anteriores películas como “La Isla Mínima” donde también me encantó, y el estreno de Ambròs no podía ser mejor.

Podríamos decir que el hilo conductor de todas las tramas presentes en el film es la expropiación de los olivos milenarios que se hacen en nuestro planeta, y la cual debe dejar de realizarse de manera inmediata. Una de las escenas más impactantes, al menos para mí, fue la expropiación del olivo de la familia. Ver esa impactante imagen llega a las retinas de los espectadores con un dolor, que muy bien sabe trasmitir tanto el abuelo como la nieta. Podemos respirar tranquilos, porque esa escena fue recreada con un olivo artificial de silicona. Son muchos los olivos centenarios que son arrancados de la tierra y vendidos como adornos a otras partes del mundo, pero es tanto lo que parece ser que se gana, económicamente, que preferimos mirar hacia otro lado.

“Es que este árbol no es nuestro. No nos pertenece. Es de la historia, de la vida, de la tierra, de nuestros abuelos y bisabuelos y tatarabuelos. No es nuestro”.

Abuelo.

Si queréis aportar un poco de ayuda, para acabar con la expoliación de los olivos milenarios os dejo a continuación el enlace de la petición en Change.org de Cesar-Javier Palacios.

Petición. Acabar con la expoliación de los Olivos Milenarios. Change.org

Con lo logrado a través de esta expoliación del Olivo, la familia, en el intento de salir de aquella vida del campo, y desear un futuro mejor, consiguió el dinero necesario para poder obtener las licencias y la obra de un restaurante a pie de playa, el cual con la crisis no llegó a buen puerto.

En este breve resumen de parte del argumento de la película, podemos ver como el tema a tratar no es únicamente la expoliación, tema importante y de actualidad en nuestro país, pero no deja de lado otros temas también actuales y que no pasan desapercibidos en nuestra sociedad.

El intento de prosperar y salir del campo, lugar donde habían trabajado toda la vida todos sus antepasados, la corrupción urbanística, y las relaciones familiares son las pequeñas subtramas, que hacen que tras salir del cine pienses en todos los mensajes que la directora ha ido poniendo ante tus ojos, y reflexiones sobre como es el mundo en el que vivimos. Poder englobar todo esto en un película, hace que sea grande.

Pero la trama que más llegó a conectar conmigo fue la relación entre el abuelo y Alma, la protagonista de la película. Es una relación tan pura, de tal agradecimiento hacia quien la educó, quien le enseñó todo lo que ahora sabe, quien le hizo ser quien es ahora, que se siente con el deber de devolverle a su abuelo el gran olivo que una vez arrancaron de sus tierras.

Es tan grande ese amor, esa relación que muestran ambos personajes, que consiguen emocionarte mientras te cuentan todas las historias que se esconden detrás. Es una película que nos recuerda, que los abuelos deberían ser eternos, porque son los que más nos enseñan y quienes conectan de un modo especial con nosotros, sus nietos.

Si Alma tenía ese profundo amor hacia los olivos, fue por todo lo que le enseñó su abuelo mientras trabajaba y cuidaba de ella.

Por todo lo que os he contado, es una pelicula más que recomendada, así que si no tenéis plan para el fin de semana, podéis hacer sesión de cine y ver esta preciosa película.

Y recuerden, que no existen soñadores pequeños ni sueños demasiado grandes.

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Mi amor hacia San Sebastián.

¡Buenas tardes apureros y apureras!

Esta ausencia se ha debido a que he vuelto a la rutina de los estudios, y me ha quitado más tiempo del que pensaba, pero ando de vuelta con miles de ideas para que continuemos conversando.

Esta semana ha venido cargada de agua, y eso hace que añore aún más mis ganas de tumbarme al sol en una preciosa playa. Como soñar es gratis, y el tiempo no acompaña a salir, he decidido hablaros de uno de los destinos que visité el año pasado en el viaje de verano, y así de paso, pienso que ando tostando mi piel, ahora mismo moreno flexo, sobre la arena de una playa preciosa.

Mi destino elegido, por enamorarme perdidamente de esta ciudad, es San Sebastián. Cierto es, que ahora está de moda que los sureños viajemos al norte para conocer mejor aquello que nos pilla un poco lejos. Pero, la verdad sea dicha, no pudo estar mejor elegido el destino del viaje.

Mi paseo por San Sebastián comenzó llegando al paseo marítimo y respirando la brisa de la playa de La Concha, playa preciosa donde las haya y que merece ser vista, al menos una vez en la vida. Una vez vista la primera panorámica de la playa comencé a pasear por el centro histórico de la ciudad, donde pude ver el palacio de congresos, lugar destinado a la celebración de los premios del festival internacional de cine, edificio construido por Rafael Moreno, recordad que este año el festival tendrá lugar el 16 de Septiembre.

Tras pasear por la parte vieja, como ellos denominan, y caminar por el paseo marítimo para sentir la brisa del cantábrico, conocimos el puerto y el acuario, donde pude observar la organización y preparación de las regatas que ese mismo día iban a celebrarse.

Actividad de la cual pude disfrutar poco más tarde desde las preciosas barandas características que separan la ciudad de la playa.

Si alguna vez viajáis a esta preciosa ciudad, no os podéis perder la subida al Monte Igueldo por su funicular. Subir hasta lo alto del monte te permite tener una panorámica de la ciudad con la que yo aún sueño de vez en cuando. Las vistas son espectaculares, y consigue que te rindas a los pies de la delicada y bonita ciudad que tienes bajo tus pies. Además de disfrutar de unas vistas inmejorables del lugar, también podrás disfrutar del pequeño parque de atracciones que hay en la cima con los más pequeños si andas acompañado de estos, o simplemente respirar el aire puro mientras disfrutas de las regatas, si es que se están disputando en la bahía.

Otra de las paradas obligatorias, sobre todo si acabáis de bajar del monte, es pasar por El Peine del Viento. Son un conjunto de esculturas realizadas por el famoso escultor Eduardo Chillida, sobre una obra arquitectónica de Luis Peña Ganchegui. La encontramos al finalizar la Paya de Ondarreta, aquella en la que podemos ver los bonitos puestos de rayas azules sobre la arena. Este conjunto está compuesto por tres esculturas realizadas en acero de unas 10 toneladas, incrustadas sobre rocas que dan al cantábrico, lugar donde son azotadas por las olas.

No puedo finalizar mi post sin mencionar la buena gastronomía que allí hay, donde pude comer a base de pintxos exquisitos, y donde pude probar el pulpo más bueno de mi corta vida como catadora de pulpos, que viene siendo de unos 4 años.

Si aceptáis mi consejo, apuntad esta preciosa ciudad como destino de vacaciones. No solo porque es destino playero, si no por todo aquello que puede ofrecer la ciudad, como descanso, paz, actividades culturales y como no, buena gastronomía ¡qué alimentarse es importante!

Y recuerden, que no existen soñadores pequeños ni sueños demasiado grandes.

Se sintió tan pequeña ante ese mar tan grande, que no compredió que las olas tan solo querían peinar su cabello dorado, acabando, sin querer, encerrada en la bahía.

Microcuento.